Sir Christian Jhon Storey Bonington, Chris para los amigos, es decir, para todos, es hoy un venerable caballero de 75 años que se pasea por el mundo con una mochila como único equipaje. No necesita más. Algo de ropa y un pequeño ordenador portátil del que no se separa. Lo más importante, sus recuerdos, sus vivencias, los lleva grabados en cada una de las arrugas de la piel, en sus huesos recompuestos, en la memoria de cada unos de los amigos muertos escalando.

Y es que pocos de los que ayer se cruzaron con él por la Gran Vía de Bilbao o por la tarde camino del Palacio Euskalduna, donde abrió la Semana de Montaña de la BBK, sabían que tenían ante sí a una de las leyendas vivas del alpinismo. Un visionario que trasladó a las paredes más difíciles del Himalaya el alpinismo de extrema dificultad que se practicaba en los Alpes. El hombre que llevó a las cumbres más altas del planeta la filosofía de que es más importante cómo subir a una montaña que el hecho mismo de subirla. El líder de expediciones que ascendieron la cara Sur del Annapurna (1970) o la cara Suroeste del Everest (1975) como si se trataran de cualquiera de las míticas vías de los Alpes. Aunque con un par de pequeños ‘matices’ a tener en cuenta: en el caso de los ‘ochomiles’, sus paredes comienzan a la altura donde terminan las de los Alpes y su longitud -3.000 metros- las duplica.

Una persona con ese historial -acumula decenas de expediciones y aperturas en montañas de los cinco continentes- podría estar lleno de sí mismo -los ejemplos sobran en el mundo del alpinismo – pero si Chris Bonington ha trascendido a su época no es sólo por sus éxitos deportivos. Su personalidad es la verdadera clave para comprender los logros que acumula, cómo fue capaz de dirigir hacia el éxito en aquellas expediciones a los mejores escaladores británicos de su época, tan geniales con el piolet en la mano como complicados de domar en un campo base. «Yo no tengo ningún mérito, de verdad. Eran mis amigos y eran los mejores. Ser considerado así, haberles tenido como compañeros, es para mí más un privilegio que un honor», subraya.

Pero aquellas gestas tuvieron un preció muy alto. En casi todas ellas murieron compañeros. Ian Clough en el Annapurna, Mick Burke en la cara Suroeste del Everest, Pete Boardman y Joe Tasker en la arista Noreste; Nick Estcourt en la arista Suroeste del K2… Y aún hoy, casi cuarenta años después, a Bonington le brillan los ojos con su recuerdo, aunque también lo tiene muy claro al ser cuestionado si cambiaría aquellos éxitos por la vida de sus amigos. «No lo haría. Esas expediciones entrañaban riesgos y los asumíamos. Había que estar preparados. Cuando planteamos una actividad, ni yo ni ningún alpinista pensamos que vaya a ocurrir una desgracia».

Epopeya en El Ogro

Quizá por eso sobrevivió en El Ogro (7.285 m.) en 1977, cuyo descenso se considera una de las grandes epopeyas del alpinismo. Tras ser los primeros en hollarlo, Chris y su compañero Doug Scott sufrieron un accidente en el que Scott se rompió los dos tobillos y él varias costillas, con perforación de un pulmón incluida. Lejos de abandonarse, Bonington ayudó a bajar a su compañero. Tardaron siete días y cuando llegaron al campo base fue como una visión. Todos les habían dado ya por muertos.

Con un palmarés así, es fácil pensar que el alpinista británico reniegue del himalayismo comercial que se hace en la actualidad. Nada más lejos de la realidad. Su respeto a a todas las personas y filosofías de escalada sorprende. «Haga lo que haga cada uno, yo lo respeto como reto personal. Yo no critico las expediciones comerciales en sí mismas, a los que participan en ellas, sino al comportamiento de esas personas en ellas. Subir al Everest con oxígeno y cuerdas fijas puede ser un gran logro personal para alguien, y merece mi respeto. Lo que me parece mal es que esas personas pasen junto a alguien que necesita ayuda y no le auxilien, o que lo llenen todo de basura», explica con vehemencia. «Aunque el auténtico alpinista hoy en día no va al Everest» sentencia, con un sonrisaen el rostro.

Vía El correo digital

Entradas relacionadas