La densa niebla y las fuertes rachas de viento convirtieron ayer Sierra Nevada en un auténtico infierno. Cientos de esquiadores tuvieron que darse la vuelta resignados ante la inevitable decisión, por parte de Cetursa, de no abrir la estación. Pero las malas condiciones meteorológicas no pudieron con Juanito Oiarzabal, que se encuentra estos días en Sierra Nevada preparando el reto que puede convertirlo en el único ser humano capaz de ascender dos veces los catorce ‘ochomiles’ del planeta.

-Con 53 años, son muchos los que piensan en la retirada, pero usted no sólo sigue al pie del cañón, sino que está camino de marcar un hito en la historia del alpinismo.
-Esto es algo que no te planteas en un principio, yo sigo vinculado a la montaña porque me apasiona y es mi forma de vida. Lo que pasa es que poco a poco fui acumulando ascensiones y me di cuenta de que podía conseguir una meta como esta. Ahora estoy muy motivado.

-Con la vuelta de Armstrong al ciclismo y Schumacher a la fórmula 1, parece que los viejos roqueros no pasan nunca de moda.
-(Risas) Pues no sé, la diferencia es que yo no he vuelto porque nunca lo he dejado. Yo empecé de niño en esto de la montaña y hasta hoy. Lo que sí comparto con Armstrong y Schumacher es la pasión por el deporte que ha marcado nuestras vidas. Para mí la montaña es algo muy especial y no quiero desvincularme.

-¿Cuando prevé completar las 7 ascensiones que le restan?
-El calendario ha cambiado un poco porque no pude alcanzar la cumbre del Sisha Pangma este año. Llegamos a la cima central, pero tuvimos que abandonar a última hora. En 2010 está previsto que hagamos el Manaslu (8.126 m), Annapurna (8.091 m) y el Nanga Parbat (8.127 m). 2011 será el año de Dhaulagiri (8.172 m), Shisha Pangma (8.027 m) y Broad Peak (8.047 m). El reto se completaría en la primavera de 2013 con la subida a Lhotse (8.511).

-Una vez superados el K2 y el Makalu, parece que lo peor ya ha pasado.
-Sin duda, estas dos montañas son muy peligrosas, pero en alpinismo no hay que confiarse jamás. Además, yo estoy haciendo las ascensiones por vías alternativas, nunca por las rutas en las que lo hice la vez anterior.

-¿Por qué Sierra Nevada para preparase?
-Esta es una estación extraordinaria. Hay buena altura para entrenar y está muy cerca de la ciudad. Ya estuve aquí el año pasado y disfruté mucho, por eso decidí volver. Además, aquí hay mucha afición a la montaña, la gente se vuelca conmigo y me siento como en casa.

-¿Qué ocurrió realmente en aquel dramático descenso del K2 en el que casi pierde la vida?
-Allí se me congelaron los pies y las corneas, lo que me dejó ciego por completo. A pocos metros del campo base me quedé sólo y no veía nada. Tras descansar unos minutos, decidí llegar como fuera, pero como no veía nada me pasé el campo, por eso nadie me encontraba. Fueron momentos dramáticos de los que he aprendido mucho. Sobre todo, aprendí que hay que saber dar marcha atrás en el momento adecuado. Físicamente me encontraba mal y tenía que haber dado media vuelta, pero no lo hice.

-La montaña no suele dar segundas oportunidades
-Yo siempre pongo el ejemplo del ciclismo, cuya dureza puede estar a la altura del alpinismo. La diferencia es que si te encuentras mal, siempre te puede recoger el coche del equipo. Aquí, si te encuentras mal tienes que bajarte por tus propios medios desde 8.000 metros de altura. No se pueden cometer fallos.

Vía Ideal

Entradas relacionadas